Los secretos ‘Mille Cunti’ para cuidar a todo un barrio

La asociación Mille Cunti, junto con la Fundación Cepaim, y la colaboración de la Gerencia de Atención Integrada de Ciudad Real, la concejalía de Participación Ciudadana y apoyado por la Fundación “La Caixa” han puesto en marcha un programa de salud comunitaria. Denominado “Mayores Activos. Impulsando la salud en los barrios de Ciudad Real desde la diversidad y con el protagonismo de las personas mayores y la juventud”, el programa se ha puesto en marcha en uno de los barrios de la ciudad, ‘El Perchel’, como experiencia piloto. Pero, ¿qué es la salud comunitaria?, o ¿cómo se aborda la salud desde una perspectiva comunitaria? ¿Qué es una intervención comunitaria en salud?

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El objetivo es que la ciudadanía coja las riendas de su salud

Los doctores Jaime y Rosa Gofi, en su libro ‘Salud comunitaria global: principios, métodos y programas en el mundo’ la definen  como  “la expresión colectiva de la salud de los individuos y grupos en una comunidad definida, determinada por la interacción entre las características de los individuos, las familias, el medio social, cultural y ambiental, así como por los servicios de salud y la influencia de factores sociales, políticos y globales”. En este sentido el programa puesto en marcha en Ciudad Real pretende “empoderar a la ciudadanía, y que ésta tenga el poder de hacer elecciones que de verdad vayan encaminadas a mantener su salud», cuenta Miriana Squillaci, presidenta de Mille Cunti. Y, ¿cómo se hace eso?

Un equipo multidisciplinar

“Se trata de un trabajo multidisciplinar entre diferentes agentes, con objetivos comunes y con recursos compartidos para conseguirlos”, cuenta Miriana. De hecho, a principios de año se oficializó el grupo promotor de este proyecto, integrado por psicólogos, trabajadores sociales, especialistas en Medicina Preventiva y Salud Pública, enfermeros, y sociólogos, entre otros.

“El proyecto ‘Mayores Activos’ conjunta los retos del envejecimiento con la participación de las personas mayores en el barrio ‘El Perchel’ desde una perspectiva intergeneracional e intercultural”. Lo primero que hay que hacer es un diagnóstico comunitario, es decir, conocer la comunidad, sus intereses, problemas, recursos, etc. Esto se está haciendo a través de “una encuesta en colaboración con los investigadores del hospital de Ciudad Real donde se ha seleccionado una escala estandarizada que nos permite examinar la salud mental, y salud comunitaria de la población.

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El único requisito para realizar esta encuesta, totalmente anónima, es tener más de 15 años y residir en el barrio piloto, lógicamente”, explica la presidenta de Mille Cunti. Se ha elegido esta zona porque “acoge al mismo tiempo una alta tasa de población joven debido a su proximidad con el campus de la UCLM, una gran población mayor debido a que es uno de los más antiguos de la ciudad y un alto número de extranjeros ya que cuenta con diferentes asociaciones que trabajan con migrantes”.

Prevenir antes que curar

Después hay que analizar estos datos y actuar, diseñando las intervenciones y poniéndolas en marcha. A falta de los resultados finales, las encuestas recibidas hasta la fecha desvelan que los vecinos “no conocen activos de salud, echan en falta asociaciones de vecinos o más programas de acompañamiento de mayores”. Pero lo más alarmante es que la gente del barrio necesita “luchar contra la soledad y para eso hace falta más cohesión ciudadana”, explica Miriana.

“Tenemos claro que la soledad, acaba afectando a la salud mental y física, sufren ansiedad o depresión o recurren con más frecuencia a Atención Primaria porque somatizan esta soledad y tampoco tienen una red de apoyo”. Por lo tanto, con rotundidad, sí, “este programa puede ayudar a  mejorar la salud de la población, reduciendo ingresos o consultas médicas”. Y es que si algo tienen claro es que “lo más importante es la prevención en el ámbito de la salud”.  En este sentido, la relación con los profesionales sanitarios es muy estrecha. “Ellos tienen un trabajo muy específico, y nosotros, como sociedad civil, podemos contribuir a no cargar tanto el sistema sanitario. Somos complementarios”.

La intervención sanitaria

Esta es la teoría, pero ¿cómo se materializan todas estas ideas? “Evidentemente, con unas intervenciones que respondan a un plan de acción”. Aun sin tener los resultados finales del diagnóstico comunitario se ha iniciado el proyecto con varias actividades. El taller de estimulación cognitiva está dirigido a mayores de 65 años, y se desarrolla de de lunes a jueves. “Hay una psicóloga terapeuta ocupacional que trabaja con los mayores temas de memoria, atención, y orientación espacial, entre otros temas”: Además están a punto  de finalizar un curso de Agente Multiplicador de Salud (de enero a junio de 2021), con la participación de diez organizaciones de la ciudad, “para formarnos sobre el concepto de salud. Muchas veces lo enfocamos a la salud física olvidándonos totalmente de la salud mental”.

Con la misma temática pero orientada a toda la población se ha desarrollado la charla ‘¿De qué hablamos cuando hablamos de salud?’ que ha sido retransmitida por la televisión local. Pero sin duda, la actividad que más éxito está teniendo son los ‘Paseos interculturales e intergeneracionales’, donde “voluntarios y personas de los tres colectivos a los que va dirigido el proyecto: mayores, jóvenes y migrantes, se reúnen y van a conocer la ciudad. Se hace deporte y a la vez, se crean redes sociales que son tan necesarias”.

Miriana Squillaci: “La soledad es uno de los virus más importantes que existen y los programas de salud comunitaria pueden combatirlo”

También están vigentes los ‘Viernes interculturales’, “donde personas hablan de las costumbres de sus respectivos países, se estrechan lazos que permiten luchar contra la soledad que es uno de los virus más importantes que existen, y se trabaja el envejecimiento activo y el diálogo intercultural e intergeneracional”.

La asociación Mille Cunti

La idea de crear la asociación nació en Catania (Sicilia), donde un grupo de jóvenes participaba en un Erasmus. “Los distintos tipos de proyectos Erasmus que habíamos hecho, ellos como estudiantes, y yo de forma voluntaria, habían impactado tanto en nuestra vida que queríamos dar la misma oportunidad a otros jóvenes”.

Nació en 2014 con dos ideas principales: “Realizar proyectos Erasmus y comprometernos con el voluntariado sanitario; ya teníamos experiencia en ambos aspectos. Yo, por ejemplo, colaboraba con Cruz Roja en Italia y en Rumanía con otras organizaciones en hospitales”.

Anímame

En 2015 empezaron a colaborar con la Gerencia de Atención Integrada de Ciudad Real con actividades de animación socio sanitaria. “Comenzamos promocionando la lectura y la interculturalidad entre los más pequeños como una forma de evasión del ambiente hospitalario, pero conforme nos fuimos sintiendo más cómodos en el Hospital General Universitario de Ciudad Real, conociendo al personal sanitario, empezamos a implicarnos con otras unidades, implantando nuevas actividades”. La intervención hospitalaria empezó a llamarse “Anímame” y de verdad consiguió poner una sonrisa tanto en pacientes como en sanitarios hasta que, lamentablemente, la pandemia paró el proyecto.

La acogida fue espectacular, cuenta Miriana. “Para mí, que cuando empezamos era  la única extranjera de la asociación, fue una sorpresa ver la cercanía de los profesionales sanitarios con nosotros como voluntarios, una cercanía a la que no estábamos acostumbrados ni en Italia ni en Rumanía. Nos sentíamos como parte del equipo; sentíamos que el hospital también era nuestra casa”.

Además, comenzaron a verse los beneficios en los pacientes y en sus familias, entre otras cosas, disminuyendo la angustia de estar en un hospital, normalizando sus actividades, y ayudando a que fueran más comunicativos, más participativos y respondieran mejor a sus terapias. Además, las estancias se hacían más gratas y los pacientes se iban con una idea más positiva de lo que es la hospitalización que de por sí supone un estrés emocional muy grande.

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La importancia de la salud mental

Hasta que llegó el coronavirus, estaban diariamente en las unidades de Pediatría, Hospitalización de Salud Mental Infanto Juvenil, Trastornos de Conducta Alimentaria, Hospital de Día del Servicio de Psiquiatría, y Hospitalización Psiquiátrica breve en centros de salud, adaptando  sus actividades a cada unidad, y apostando por potenciar el trabajo en salud mental porque se dieron cuenta que era un tema prioritario.

“El trabajo del hospital nos hizo darnos cuenta que hacía falta trabajar la salud mental y hacerlo de forma preventiva, complementándolo con el trabajo que están haciendo de forma maravillosa desde el hospital. Entendíamos que si había tantos jóvenes que tenían que recurrir a un ingreso hospitalario de salud mental es que algo iba mal fuera y si estos jóvenes al salir vuelven a entrar, la intervención no puede estar solo en la parte sanitaria. Tiene que ser comunitaria”.

«Estamos para fomentar valores»

Tras el periodo crítico de la pandemia han vuelto al Hospital General con charlas y otro tipo de actividades, pero de momento, todo online. En Mille Cunti casi todos los integrantes tienen una formación en el ámbito social orientada a la psicología y la educación social. Los que no, se forman dentro de la asociación, porque cualquier voluntario es bienvenido.

Todo su trabajo se basa “en educación no formal a todas las edades, nos permite trabajar el mismo tema en edades distintas, con dinámicas, juegos de roll, charlas,  e incluso juegos de mesas, todo muy participativo incluso por parte del personal del hospital, y muy ameno. Vamos con una actividad pero no vamos a enseñar. Estamos para fomentar valores y en ese sentido abordamos desde la acogida de personas refugiadas, la igualdad de género, redes sociales, ciberacoso, bullying escolar…”. Todo, eso sí, con una sonrisa contagiosa en la boca porque sin duda, la risa es salud.

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